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La Puerta del Sol de Madrid se convierte nuevamente en un escenario de protestas y reivindicaciones, evocando momentos históricos como la Noche de San Daniel del 10 de abril de 1865, cuando la represión violenta dejó un saldo trágico de 14 muertos y más de 190 heridos, principalmente estudiantes. Este episodio marcó un hito en la historia madrileña y tuvo repercusiones significativas en el gobierno de la época.
Contexto histórico de la protesta
Los sucesos de aquella noche se originaron por la decisión del gobierno del general Narváez de vender bienes del Patrimonio Real para beneficiar a la Hacienda Pública. Esta medida fue criticada por el político y catedrático Emilio Castelar, quien denunció la supuesta generosidad de la reina Isabel II, revelando que ella se reservaba un 25% de las ganancias para saldar sus propias deudas.
La respuesta del gobierno fue contundente: exigió al rector de la Universidad Central, Juan Manuel Montalbán, que destituyera a Castelar. Al negarse a hacerlo en defensa de la libertad de cátedra, Montalbán fue destituido, lo que provocó una ola de indignación entre estudiantes y ciudadanos.
Desarrollo de los acontecimientos
El 8 de abril, los estudiantes organizaron una serenata en apoyo al rector destituido. Sin embargo, el 10 de abril, la situación escaló cuando miles se congregaron en la Puerta del Sol, así como en las calles adyacentes como Calle Alcalá y Carrera de San Jerónimo. La manifestación reunió a estudiantes, obreros y simpatizantes liberales y republicanos.
A medida que aumentaba la tensión, el Gobierno decidió movilizar al Ejército y a la Guardia Civil. La represión fue brutal: se cargó con caballería y se disparó contra los manifestantes. Este acto violento no solo dejó un trágico saldo humano, sino que también provocó una profunda indignación en la sociedad madrileña.
Consecuencias y legado
La brutalidad ejercida durante esta protesta tuvo consecuencias inmediatas para el gobierno de Narváez, debilitando su figura y afectando gravemente a Isabel II. Tres años después, estallaría la Revolución de 1868 conocida como ‘La Gloriosa’, que culminaría con el exilio de Isabel II.
A día de hoy, este episodio es recordado como un símbolo del compromiso social y político en Madrid, donde las voces ciudadanas continúan resonando en lugares emblemáticos como la Puerta del Sol.
