El trabajo de los guardianes del patrimonio documental del Archivo Histórico Nacional.

El Archivo Histórico Nacional (AHN), ubicado en Madrid, alberga una extensa colección de documentos que abarcan más de un milenio de historia, distribuidos en 45 kilómetros de estanterías. Este vasto repositorio documental incluye desde pergaminos del siglo VII hasta expedientes contemporáneos de la era digital, abarcando una amplia gama de materiales como códices medievales, correspondencia oficial, documentos nobiliarios, entre otros.

Fundado en 1866, el AHN ha pasado por tres sedes a lo largo de su historia, respondiendo a la necesidad de preservar la memoria escrita de instituciones desaparecidas y garantizar su accesibilidad para fines de estudio. Su actual ubicación, en un edificio construido específicamente en el complejo del CSIC, alberga documentos que datan desde la Edad Media hasta el siglo XXI, tanto de carácter administrativo estatal como privado y eclesiástico.

Uno de los aspectos más fascinantes del archivo es la posibilidad de descubrir joyas documentales que han permanecido dormidas durante siglos, como la licencia de impresión del Quijote o la dimisión de Azaña, que fueron encontradas recientemente. Estos hallazgos, que a menudo requieren de un profundo conocimiento técnico y humanístico por parte de los archiveros, permiten ampliar nuestro entendimiento de la historia y rescatar del olvido eventos significativos del pasado.

El oficio de archivero, además de requerir un amplio conocimiento en diversas áreas como la historia del derecho, la paleografía y la diplomática, conlleva la responsabilidad de preservar y orientar el acceso a la información para el beneficio de la sociedad en su conjunto. A pesar de la tentación que pueda surgir al descubrir documentos excepcionales, los archiveros trabajan con la premisa de que el conocimiento que resguardan pertenece a todos y debe ser compartido de manera transparente y equitativa.

El Archivo Histórico Nacional se erige como un espacio abierto a cualquier persona interesada en consultar su acervo documental, fomentando la investigación, el estudio y la difusión del patrimonio histórico de España y del mundo. Su labor, muchas veces desconocida por el público en general, representa un pilar fundamental en la preservación de la memoria colectiva y en la promoción de un acceso democrático al conocimiento histórico.

FUENTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *