Dos incendios de pasto ocurridos en la tarde del viernes en Carabanchel y en las cercanías de Valdemingómez han generado movilización por parte de los servicios de emergencia en Madrid. Estos incidentes dejaron a seis personas atendidas por inhalación de humo, todas con lesiones leves, y requirieron la adopción de medidas preventivas, como el desalojo de un centro de día cercano y la regulación del tráfico en la A-3 debido a la reducida visibilidad.
El primer incendio se inició a las 16:30 horas en la calle Monseñor Óscar Romero, en el terreno donde se encontraba la antigua cárcel de Carabanchel. Cinco unidades de bomberos del Ayuntamiento de Madrid respondieron rápidamente al lugar, ya que el humo generado alcanzó un nivel considerable, obligando a tomar precauciones adicionales.
Seis personas recibieron atención por parte de los servicios sanitarios de Samur-Protección Civil debido a la inhalación de humo, incluido un bombero municipal, aunque ninguno requirió ser trasladado a un hospital. Como medida de precaución, se procedió al desalojo temporal de un centro de día cercano al incendio, dado lo cerca que estaba el fuego y la densa humareda.
Simultáneamente, se reportó un segundo incendio en una zona de pastizales cerca de Valdemingómez, el cual fue controlado rápidamente por los equipos de emergencia. Afortunadamente, este incendio no causó daños personales ni materiales, pero al estar cercano a la vía de servicio de la A-3, provocó una significativa reducción de la visibilidad para los conductores, representando un riesgo adicional para el tráfico.
Estos eventos tuvieron lugar en un contexto de alto riesgo debido a las elevadas temperaturas y condiciones de sequedad extrema, que favorecen la rápida propagación del fuego en áreas con vegetación seca. Las autoridades locales han hecho hincapié en la importancia de extremar la precaución en zonas periurbanas y terrenos baldíos, así como en evitar actividades que puedan desencadenar incendios en tales circunstancias.
A pesar de que los incendios fueron controlados con prontitud y eficacia, han puesto de manifiesto una vez más la vulnerabilidad de ciertas áreas urbanas y periféricas ante incendios en terrenos abandonados, reavivando el debate sobre la necesidad de mantener y vigilar estos espacios para prevenir emergencias durante períodos de calor extremo.
